Han transcurrido veinticinco años desde los atentados terroristas del 11 de septiembre, pero el dolor de aquel día sigue muy presente para muchos. Recordamos a las casi 3.000 personas que perdieron la vida en la ciudad de Nueva York, en el Pentágono y cerca de Shanksville, Pensilvania. Honramos a quienes se enfrentaron al peligro para ayudar a los demás y oramos por las familias, los sobrevivientes, los rescatistas y los trabajadores de recuperación, y las comunidades que siguen lidiando con el dolor, el trauma, la enfermedad y la pérdida.
También recordamos el sufrimiento que siguió.