|
in English |
En medio de la crisis actual, pedimos que el gobierno y el pueblo estadounidense cultiven un profundo sentido de humildad y acepten más responsibilidad en el conflicto con Irak. Les recordamos al gobierno y al pueblo norteamericano que: en 1980, este país apoyó con ayuda material y diplomática al gobierno iraquí en su guerra brutal contra Iran; la Guerra del Golfo Pérsico de 1991 no resolvió nuestro conflicto con el gobierno de Irak; el pueblo iraquí sigue sufriendo bajo el bloqueo económico que fue impuesto por los Estados Unidos y otros países, dejando como resultado un millón de muertos en Irak; el bloqueo es injusto y actualmente tiene poco impacto en el gobiero de Irak pero grandes repercusiones en su pueblo; los efectos negativos y perjudiciales de la guerra de 1991 siguen persiguiendo tanto a los soldados estadounidenses como a los ciudadanos iraquís; los Estado Unidos ha demostrado un falta de imparcialidad en el proceso de enforzar las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas referentes a la región del Medio Oriente, lo cual ahora contribuye a los malos sentimientos tanto en Irak como en sus países vecinos.
La Iglesia de los Hermanos reconoce que el gobierno de Irak, específicamente personificado por Saddam Hussein, frecuentemente ha rehusado atender al bienestar de sus propios ciudadanos. También declaró guerra contra sus vecinos. De hecho, la culpa de que muchas veces el peligro de la guerra haya sido inminente e inevitable durante los últimos doce años, se debe a Hussein y aquellos miembros del gobierno que cooperaron con él. Como cristianos no podemos apoyar a ninguna dictadura que llegó al poder por la fuerza ni que mantiene su poder por el temor. Pedimos que el gobierno de Irak cambie este sistema y su método de actuar.
A pesar de la falta de preocupación sobre su propio pueblo por parte del gobierno iraquí y el interés de nuestro gobierno para que nosotros no pongamos una cara humana al "enemigo", nuestra intención es continuar creando relaciones entre el pueblo norteamericano y el iraquí; reconociendo y celebrando nuestras diferencias y compartiendo nuestra humanidad y la herencia común que tenemos como hijos de Dios. Les invitamos a los gobierno estadounidense e iraquí que tomen decisiones basadas en la apropiación de esta herencia común como pueblo de Dios.
Con respeto a los "armamentos de destrucción masiva", la Junta Nacional se opone al crear, manufacturar y juntar armamentos nucleares, químicos/biológicos, y convencionales de todas las naciones. Nos oponemos a la manufactura de estos armamentos en donde quiera y por cualquier razón. Mientras las naciones tengan inseguridad y temor de las otras, la inseguridad y el temor no serán aliviados sino multiplicados por este tipo de armamentos.
En vez de dar paso a la inseguridad, que creará la desconfianza y fomentará la recopilación masiva de armamentos en los dos países, proponemos alternativas no-violentas que crearán un sentido de confianza entre los pueblos y sus líderes. Para crear esa confianza sugerimos las siguientes acciones: proveer entrenamiento al pueblo iraquí en los estudios de resistencia no-violenta para obtener un cambio en vez de usar resistencia armada; abogar para que los Estados Unidos e Irak reconozcan sus compromisos como miembros de las Naciones Unidas y permitan que los investigadores de armamentos de este organismo continúen su trabajo en Irak; redistribuir el presupuesto asignado para gastos militares de los Estados Unidos ($398 mil millones USD) e Irak ($1.4 mil millones USD) para programas y ayuda humanitaria que afirman la vida humana; y cambiar la política de energía y la práctica cotidiana en cuanto al consumo de energía aquí en los Estados Unidos, específicamente el reducir del consumo del petroleo, una de las razones grandes en este conflicto.
También creemos que la paz entre los pueblos no vendrá a través de estrategías políticas como la destrucción mutua ni elementos disuasivos sino por la cooperación entre las naciones siendo compañeros globales. En este caso sugerimos renover los esfuerzos de diplomacia y reconciliación (mediado por las Naciones Unidas u otro cuerpo imparcial), y los intercambios entre individuos que promocionan entendimiento y ofrecen la oportunidad de ver y afirmar la cara de Dios en la otra persona.
Para la Iglesia de los Hermanos es imperativo seguir el ejemplo de Jesús. Jesús es el Señor de nuestras vidas, nuestro ejemplo en todo. Creemos que las buenas noticias de Jesús y su manera de vivir no es un ideal que sea aplicable para unos individuos selectos sino un modelo para cada cristiano en el proceso de tomar decisiones difíciles en un mundo complicado. Jesús renunció la oportunidad del Señorial a través de su poder al principio de su ministerio (Mateo 4:4-10). En el Sermón en el Monte, Jesús enfatizó el puesto de los pacificadores en el mundo de Dios (Mateo 5:9). Enfrentando el riesgo personal y daño físico, Jesús rehusó utilizar ayuda divina (Mateo 26:53) y humana (Mateo 26:52) para protegerse a sí mismo. Como seguidores de Jesús creemos en resistir lo malo en todas sus formas, y en la manera que lo hizo Jesús, rehusamos utilizar la violencia hacia estas metas.
Los miembros de la Iglesia de los Hermanos como cristianos siguen fielmente en las pisadas de Jesús. Como individuos y como un cuerpo, hemos disfrutado la relación con seguidores de otras denominaciones y comuniones. Reconocemos que nuestros hermanos y hermanas del Judaismo (Miqueas 4:1-4) y del Islam comparten estos principios espirtuales y morales de la paz a través de la obedencia de la palabra revelada por Dios. No abogamos por el camino de la paz porque es fácil; es un camino difícil. Abogamos por el camino de la paz como una comunidad de fe, que toma en serio la Palabra de Dios como la regla que rige nuestras vidas.
Creemos que la cara de Dios está presente, en este país y en Irak entre su pueblo, de manera que abogaremos por la paz entre nuestras gentes de la siguiente forma: proclamaremos esta fe a nuestros vecinos y amigos; nos juntaremos con organismos internacionales y colegas ecuménicos para buscar los caminos para proveer por la salud y el bienestar del pueblo iraquí y la reconciliación entre los dos países; resistiremos pacíficamente todo esfuerzo para resolver este conflicto por fuerza militar.
Declaraciones Relevantes de la Iglesia de los Hermanos:
Declaración de la Junta Nacional ante el Conflicto con Irak, 1998
Declaración de la Conferencia Anual sobre la No-Violencia y la Intervención Humanitaria, 1996
Declaración de la Conferencia Anual sobre la Iglesia y el Estado, 1989
Declaración de la Conferencia Anual ante la Llamada por el Orden, 1987
Declaración de la Conferencia Anual sobre la Justicia y la No-Violencia, 1977
Declaración de la Conferencia Anual sobre las Practicas de la Iglesia de los Hermanos con Respeto a la Guerra, 1948 y revisada en 1957, 1968, 1970
Back to Annual Conference Statement Index | Back to Annual Conference Home Page
Back to General Board Home Page | Back to Church of the Brethren Home Page
© 2002 Church of the Brethren All rights reserved
Please e-mail the web administrator with your questions and comments